Entrevista Revista CHIC Día de la Madre

Gracias a la Revista CHIC por la nota del día de la Madre. Comparto las preguntas que generaron lo que fue la nota. 

 

  • ¿Cómo lidias el trabajo y la maternidad?

Hoy en día, después de mucho aprendizaje y desarrollo personal, siento que hay una armonía entre lo que hago (a lo que me dedico) y lo que soy, todo fluye en una perfecto equilibrio, porque siento que por fin estoy disfrutando 100% de lo que hago, y esto hace que la palabra “trabajo” pierda su significado tradicional.

La palabra «trabajo» deriva del latín tripalium, se usaba como instrumento de tortura para castigar esclavos o reos. De ahí que tripaliare significa ‘tortura’, ‘atormentar’, ‘causar dolor’.

Muy por el contrario, lo que hago, me produce placer, disfrute, alegría, satisfacción. Pero volviendo a tu pregunta inicial, soy yo la que organizo mi tiempo para poder estar con mis hijos todo lo que pueda. Me despierto temprano, para desayunar con ellos, y desde ese momento empiezan los espacios de “compartir” momentos juntos. Mientras ellos están en el colegio, busco concentrar la mayoría de mis actividades, para poder buscarles, llevarles a casa y compartir más tiempo.

  • ¿Cuál es el momento del día o de la semana en que estén todos  juntos? ¿Cual?

A la hora del desayuno estamos todos juntos, y en las idas y vueltas del colegio. Todas las noches, y todos los fines de semanas. A mi particularmente me gusta cuando les busco del colegio, y casi siempre vuelve alguien con nosotros (novios, amigos, compañeros) y disfruto mucho de las conversaciones que se producen en el camino, me gusta compartir con ellos, me divierte, me alegra y siento que es un momento muy rico en cuanto a vínculo.

El mes de enero para mi también es muy particular, porque nos vamos a Sanber y compartimos mucho tiempo en familia, disfrutamos mucho y se generan diferentes espacios de conexión, desde el deporte, la caminata, los paseos, etc. No cambiaría ese mes por nada.

  • ¿Qué consejo de madre escuchaste por ahí e intentaste seguirlo?

Siempre escuché muchos consejos, pero el que más recuerdo es que mi mamá siempre me decía cuando mis hijos eran chicos, que trate de estar siempre presente en los momentos importantes como: la hora del baño, de la comida, de dormir, etc, al comienzo no entendía muy bien el significado, pero a media que fui compartiendo con mis hijos me fui dando cuenta que en esos momentos, uno se vincula de una forma diferente, esos pequeños momentos fortalecen los lazos porque hay una comunicación personal, sin ninguna otra actividad de por medio.

Para mi la mejor hora para vincularme con ellos cuando eran chicos era la hora de dormir, porque hablábamos de cómo les fue en el día, qué fue lo que más les gustó, qué fue lo que no les gustó, etc, y siempre terminaba leyendo un libro de meditación para niños, a raíz de esta actividad, mucho más tarde lancé mi libro de meditación para niños “La magia está en tu interior”, que es un libro de todas mis experiencias con ellos, de hecho lo escribimos en conjunto con mis hijos.

Otro consejo que escuché una vez, del padre Montero Tirado me ayudó mucho, yo le había preguntado cómo hacer para desarrollar la espiritualidad de mis hijos (en ese entonces eran muy chicos) y me dijo que no tenía que hacer nada, que ellos nacen conectados con su espiritualidad, cada niño tiene desde el comienzo una vida espiritual, y justamente cuando empezamos a hacer cosas es que les vamos desconectando de su esencia, de su estado de consciencia pura, de su intuición. Desde ese momento me puse como objetivo tratar de mantener lo más puramente posible esa espiritualidad que traían consigo, respetando mucho ese espacio, esa dimensión. El ser humano está formado por Mente – Cuerpo – Espíritu, siendo el último el más importante a mi modo de ver la vida ya que es el que nos conecta con la fuente de todo. Lo vital del mensaje del Padre Montero para mí fue: “Lo que buscas desarrollar en tus hijos, ellos ya lo tienen”.

Algo que también me sirvió mucho como madre fue leer o escuchar en algún lugar, que las madres estamos acostumbradas a preguntarles a nuestros hijos cuando les buscamos del colegio: ¿cómo te portaste? ¿hiciste tu tarea? ¿le hiciste caso a la profe? y estas preguntas a lo único que nos llevan es a “juzgarlos” por su “hacer”, sin embargo jamás les preguntamos si fueron felices. Me acuerdo que a partir de ese momento empecé a cambiar el estilo de preguntas empecé a introducir preguntas como: ¿de qué disfrutaste hoy? ¿te divertiste? ¿fuiste feliz? ¿con quién jugaste? y me di cuenta que estas preguntas me vinculaban con ellos de una manera totalmente diferente, este tipo de preguntas apuntan al “Ser”.

  • ¿Qué consideras es lo más difícil de ser madre?

Lo más difícil creo que es mantenerme presente, mantenerme consciente a ellos, a su esencia, a su ser, no perder de vista que son seres independientes, autónomos, que van tomando sus propias decisiones, porque a veces una como madre quiere protegerlos y evitarles sufrimientos, pero de esa manera no les permitimos vivir sus vidas, cometer sus propios errores, tomar sus propias decisiones y hacerse cargo de las consecuencias de las mismas.

Algo que también me costó mucho y lo estoy desarrollando, es separar mis miedos y no contaminarles o cargarles a ellos con eso. Voy distinguiendo que “mis miedos” son “míos” y no es justo que les cargue con eso a ellos, mis miedos los tengo que resolver yo.

Permitir que se equivoquen y aprendan de sus errores, no juzgarles, no suprimir su instinto, su curiosidad, sus capacidades, son cuestiones que en su momento me costaron mucho pero que hoy ya son parte de mi vida.

  • ¿Te ayuda tu profesión para criar a tus hijos?

Creo que si. En realidad no sabría a qué atribuirle todo lo que fui creciendo y aprendiendo, pero creo que es una mezcla de todo, de lo que estudié, de lo que investigué, del lugar donde trabajé la mayor parte de mi vida (el CDI), de las personas que me rodeé. Me ayuda también el hecho de mostrarme siempre curiosa y abierta a seguir aprendiendo. También soy muy amante de las lecturas, de los nuevos estilos de educación, me gusta muchísimo aprender sobre educación, sobre el desarrollo del ser humano, la espiritualidad, sobre el funcionamiento de la mente, entonces, digamos que es un combo de todo un poco.

Mi profesión tal vez me mantuvo y me mantiene más conectada a todo esto.

  • ¿ Le tenes miedo al síndrome del nido vacío?

La verdad que no. No creo que la palabra sea miedo. Sé que es parte de la vida, que cuando llegue ese momento seguramente lo viviré con emociones encontradas. También se que eso va a traer consigo otro tipo de vínculo y de relacionamiento y voy a disfrutar de todo lo nuevo que traiga.

  • Contanos que hacen los chicos que te hagan reír y que  te hacen llegar al limite (Que haces en esos momentos)

Cada uno tiene una personalidad muy distinta, con Paula nos reímos mucho de muchas cosas, ella es muy compañera y somos muy amigas, disfrutamos de estar juntas,  nos reímos de tonterías, a mi me gusta mucho el humor como parte de la comunicación.

Con Nico me río mucho más cuando estamos solos o máximo con sus hermanos, hace cosas que me dan muchísima risa y puedo pasarme mucho tiempo riéndome.

Con Enzo, nos reímos todo el tiempo, él también siempre fue muy compañero, me acompaña a cualquier lugar que vaya, desde Ñu guazú, hasta a hacer trámites aburridos. Y cuando estamos solos también nos reímos muchísimo.

En esos momentos soy muy feliz, para mi son como regalos, disfruto mucho compartiendo todos juntos, y también íntimamente con cada uno.

Son pocas las cosas que me hacen llegar al límite hoy en mi vida. Una de ellas es cuando veo que entre ellos se faltaron al respeto o cuando se hacen daño, cuando me faltan el respeto a mí o a otros.

Y cuando esto sucede, trato de transmitirles enseñanzas a través de la reflexión, mas que de las reglas, no me gusta ni tampoco siento la necesidad de castigarles, esto no quiere decir, que no les haga saber cuándo no estoy de acuerdo con algo, cuando me siento dolida o herida. Y vamos gestionando juntos los conflictos que se puedan presentar. La decisión de no castigarles tampoco quiere decir que no se hagan responsables de las consecuencias de sus actos. Si lo que hicieron, destruyó algo, le hizo daño a alguien, o provocó alguna situación, les animo a que se hagan cargo de solucionar lo que generaron.

  • Teniendo  tres adolescentes en tu casa . ¿Encontraste  el equilibrio entre darles independencia y mantenerlos seguros ?

Creo que la base de toda estructura emocional es “la seguridad”, desde que mis hijos nacieron quise que se sintieran seguros en el mundo, empezando lógicamente por mi casa, porque creo que un niño que se siente seguro, viviendo sin ser condicionado por el miedo, se convertirá en un adulto que se anima a expandirse sin límites, a entender que caerse no es lo mismo que fracasar, y que lastimarse no es lo mismo que convencerse que el mundo es un lugar peligroso. Las heridas son la manera que tiene la naturaleza de mostrarnos donde está el límite.

Busco todo el tiempo que abunde la confianza , el respeto y el amor, por encima del miedo y la violencia y la desconfianza. Tengo la creencia que si crecen con amor, respeto y confianza, van a ser seres autónomos, seguros, confiados en si mismos, felices y exitosos.

Creo que es esencial que se sientan respetados para entender el respeto y saber respetarse a sí mismos y a los demás. Si se sienten amados, van a amarse y podrán dar y recibir amor. Y si sienten que se confía en ellos, ellos mismos confiarán en ellos mismos y les resultará fácil confiar en los demás.

Creo que es mucho más eficaz educar con el ejemplo que con las palabras, por eso trato de que vivan en el Amor, en el respeto y en la Confianza.

Si todo esto se da, creo que ellos aprenderán a valorar y disfrutar de su independencia en libertad y con seguridad.

  • ¿Existe alguna persona especial  a la que te gustaría agradecer por ayudarte en la maternidad?

A mis padres primero que nada, porque fui educada con mucho amor, y por eso me resulta tan fácil dar amor a mis hijos. Y porque gracias a sus aciertos y sus errores fui aprendiendo que todo lo que hacemos como padres, lo hacemos de la mejor manera que podemos, aunque nos equivoquemos varias veces por el camino.

Aprendí mucho también trabajando en el CDI, estando cerca de personas que ven la educación desde el mismo espacio ético que yo la veo, y estando ahí aprendí a ser consciente de muchas cosas que a veces viviendo en “piloto automático” las dejamos pasar como “normales” o “naturales” porque todo el mundo lo hace. Aprendí también acá que el niño es el centro en la educación, a verle al niño más allá de las etiquetas, de las expectativas, y a partir de ahí respetarles.

Hay también dos personas que aparecieron en mi vida porque seguramente así estaba planificado que fuera, ellas son españolas, se llaman Eva y Lorena, y me ayudaron mucho en mi camino de conexión conmigo misma, de ellas aprendí herramientas valiosisimas que hoy son parte de mi  estilo de ser de madre. Me animaron a salir de mi zona de confort y descubrir o mejor dicho re descubrir el poder que estaba adentro mío, y entender que yo soy la protagonista de mi vida y que puedo crear el tipo de vida que quiera. 

A partir de este re descubrimiento, mi forma de ser madre dio un giro, hoy quiero que mis hijos entiendan y sepan que ellos tienen el poder de ser, hacer y conseguir lo que deseen, y que es solo cuestión de conectarse con ellos, con su esencia y confiar en que son capaces de lo que sea. Solo quiero que hagan brillar esa luz que tienen adentro, siempre, que hagan lo que les haga felices, lo que  les apasiona, y que sepan que ellos van creando su realidad. La realidad no es algo que está ahí afuera, fija, inamovible y determinada, la realidad la creamos nosotros, creyendo lo que decidimos creer.