EL PODER DEL HOY, EL TIEMPO PRESENTE

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Fragmento del libro “Los ciclos del alma” de Sharon M. Koenig

“EL TESORO MÁS GRANDE DEL MUNDO

Desde hoy puedes elegir disfrutar todos los momentos de tu existencia, no permitir que un segundo más se escape de tu vida. Puedes abrir los ojos y vivir este momento aparentemente ordinario e imperfecto, pero donde se encuentra escondido el más grande de los tesoros. Un tesoro insustituible, único, original, que es más valioso que todos los diamantes del planeta. Tan valioso como la vida misma, irreemplazable, sin garantías, siempre sorpresivo, el cual no puedes reconocer porque es pequeñísimo, simple, rutinario, minúsculo… casi imperceptible.

No lo puedes comprar con todo el oro del mundo, y si lo perdieras, jamás lo podrías recuperar, porque cuando tratas de retenerlo, se desvanece. Es enemigo del tiempo, pero amigo de la eternidad. Es enemigo de los que están dormidos, pero amigo de los que están despiertos.

A veces el tesoro viene disfrazado de cansancio, aburrimiento y hastío; otras se esconde entre el pasar de una mariposa, y entre la sonrisa de un niño, entre el sabor de un dulce de fresa y el amargo de una despedida, entre una brisa cálida, y una lluvia fría, entre los gemidos de un recién nacido, y los lamentos de un anciano; entre el eco de una carcajada y en la soledad de una simple lágrima.

Este tesoro es el más preciado de todos los regalos que Dios te ha dado, pero está escondido en un lugar insospechado… reposa como una paloma fugaz entre tus manos… se te escapa como el agua a través de los dedos… constantemente. Una vez se va, ya no regresa… y cuando se ha ido ya no puede reponerse.

A veces se añora, a veces se olvida. Este tesoro es el más valioso de todas las posesiones del universo, sin embargo muy pocos lo reconocen y mucho menos lo aprecian en el momento que les llega.

Ese tesoro es: El Ahora”

“Cuando se entrega a lo que es y así se vuelve completamente presente, el pasado deja de tener poder alguno. No lo necesita ya. La presencia es la clave. El Ahora es la clave”.

Eckhart Tolle

Hoy, ahora, el presente es lo único que tenemos. No existe en nuestra vida un tiempo en que no sea “ahora”, el pasado ya pasó, y lo que podemos es aprender de él, y el futuro es incierto, todavía no llega, y cuando llega, ya se convierte en “Hoy”, y vamos creando nuestro futuro en el ahora, con las decisiones que tomamos.

Para poder estar conscientes y presentes a nuestro “ahora”, debemos ser testigos y estar presentes a nuestra experiencia interior. Ser testigos de nuestro espacio interior que incluye: las emociones, las sensaciones, los sentimientos, pensamientos, las imágenes, las ideas, y de todo el movimiento interno que se da en ese espacio que es sólo nuestro. 

Si logramos estar presentes a nuestra experiencia interior, estamos en contacto con nosotros mismos, y si estamos presentes a nosotros, esto nos permite poder relacionarnos con el otro y conectarnos con las experiencias de los demás.

En el libro Buscando la Vida, de Merardo Arriola, dice que la presencia -estar presente- es esa mirada que indica que estamos conectados con nosotros mismos y con nuestra experiencia de ruptura. Esta mirada está caracterizada por su conexión con la realidad, pero sobre todo, por el deseo de no estar sometido a una realidad sin salida. Es esta la mirada que llamamos presencia. Estamos y nos sentimos realmente presentes; no hacemos, estando distraídos, actos de presencia. Bajo esa mirada, las situaciones dolorosas o gozosas existen de una manera muy presente, pero también de una manera muy urgente, que exige, por lo menos, la perspectiva de acciones posibles para tratar de enfrentarlas.

R. Taschereau (1996) la define de la siguiente manera: La presencia es una atención sostenida a la propia experiencia. Así de simple y así de conciso.

La mayoría de las personas persiguen placeres externos a ellas mismas, buscan las respuestas siempre afuera y en otro tiempo y espacio, algunas esperan que les aparezca una revelación que les dará la respuesta a todas sus preguntas, buscan la libertad, la felicidad afuera, como si cuando obtuvieran algo, allí recién serían libres, o felices, por ej: cuando tenga mi propia empresa seré libre, cuando me case y tenga hijos seré feliz, si me gano la lotería se acabarán todos mis problemas, etc. Este tipo de búsquedas generalmente se generan en personas insatisfechas con ellas mismas, y si por si acaso, consiguen esa satisfacción afuera, ese estado de satisfacción es temporal y efímero.

La condición de esa supuesta satisfacción la estamos proyectando lejos del “ahora”, del momento presente.

Según Eckhart Tolle, en su libro El Poder del Ahora, “esta es la actitud mental inconsciente que crea la ilusión de la salvación en el futuro. La verdadera salvación es un estado liberación del miedo, del sufrimiento, de un estado percibido de carencia y de insuficiencia y por lo tanto de todo deseo, necesidad, codicia y apego. Es la libertad del pensamiento compulsivo, de la negatividad y sobre todo del pasado y el futuro como una necesidad psicológica. Su mente le dice que usted no puede llegar allá desde aquí. tiene que suceder algo o usted tiene que volverse esto o aquello antes de poder ser libre y realizado. Usted ve el tiempo como medio de salvación cuando en realidad es el mayor obstáculo para la salvación. Piensa que usted todavía no está completo o no es suficientemente bueno, pero la verdad es que aquí y ahora es el único punto desde donde usted puede llegar a la salvación. Así que no hay un camino único a la salvación o a la realización, sin embargo sólo hay un punto de acceso: el Ahora.

No hay nada que pueda hacer o alcanzar que lo acerque a la realización más de lo que lo está en este momento, Esto puede ser divicil de comprender para una mente acostumbrada a pensar que todo lo que vale la pena está en el futuro. Ni nada de lo que usted hizo o le hicieron en el pasado le impide decir sí a lo que es y enfocar su atención profundamente en el Ahora. No puede hacer esto en el futuro, lo hace ahora o no lo hace”.

Estar presentes es estar iluminado, es estar conscientes, atentos, despiertos, es distinguir quién eres y distinguir quién es el otro. Lo único que existe y lo único real es el tiempo presente. Cuando nos estamos preocupando por el futuro, por lo que pueda llegar a suceder nos estamos perdiendo del presente, cada vez que me preocupo, me voy al futuro, la preocupación no existe en el presente, si algo te preocupa, pues ocúpate.

Para poder salir del estado de inconsciencia o de ausencia, necesitamos vivir y decidir disfrutar del presente, de lo que nos está pasando, disfrutar con todos los sentidos, plenamente, disfrutar de los más pequeños detalles por más insignificantes que parezcan. Cada minuto vale, y nadie nos devuelve el tiempo perdido. Si vivimos el presente, debemos hacerlo de verdad, dejando que las cosas fluyan, aceptando el ritmo y las características de las circunstancias, sin juzgarlas ni intentar cambiarlas, sin miedos y sin preocupaciones. Si te quedas dormido, y si no vives el presente plenamente, el tiempo transcurre y se queda en el olvido.

Hay veces que llegamos a un lugar y no tenemos idea de cómo hemos llegado hasta allí, es porque vivimos dormidos, porque no estamos conectados a nuestra experiencia, a nuestro presente. Cuando te preguntas ¿Cómo has llegado hasta allí? es porque hasta ahora viviste en piloto automático, como extranjero en tu propia vida, como pasajero en el asiento de atrás, dejando que otros conduzcan tu propia vida.

Te hago una invitación:

Reconciliate con tu pasado, con lo que no pudiste conseguir, con todo aquello que no fue como lo planeabas, deja ir todo eso. A partir de hoy no permitas que nadie más conduzca tu vida, vuelve a tomar el mando, a tomar el volante, las riendas porque nunca es tarde para vivir la vida, y la vida es HOY.

Una frase que me encontró, una frase que encontré

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Hace mucho tiempo, más o menos, unos 14 años, me vengo encontrando con una idea, con una frase, me vengo encontrando con la frase: “hay luz adentro tuyo”, hace mucho.

La primera vez que me encontré con este mensaje (no muy claro para mí en ese entonces), fue en el 2002, me encontraba realizando una especialización en “Psicoterapia Corporal Integrada”, estábamos realizando un ejercicio que consistía en elegir una imagen de unas tarjetas al azar, y a mí me toco la imagen de una mujer que emanaba luz desde el centro de su corazón para afuera, la consigna era mirar la imagen por unos minutos y anotar todo lo que aquella imagen nos transmitía, lo primero que escribí fue: “Hay luz adentro tuyo”, y después escribí ideas como: todos tenemos adentro nuestro todo lo que necesitamos para ser felices, estamos dotados de una luz que puede iluminar el mundo entero, tú tienes todas las herramientas para salir adelante, para resolver tus conflictos, no busques afuera, busca adentro, adentro están todas las respuestas que estas buscando, etc. Sinceramente, en ese momento, no tenía mucha claridad de lo que escribía, solamente me permitía sentir lo que esa imagen me estaba transmitiendo en ese momento, sin analizarla mucho. Creo que fue obra de mi hemisferio cerebral derecho.

Más adelante, en un viaje que hice a Buenos Aires, me metí a una librería y como siempre me pasa, me perdí en el tiempo y el espacio, buscaba libros diferentes para mis hijos, libros que sean constructivos, que los puedan ayudar a ser mejores personas, a crecer, y fue así, como me encontré con un libro de meditación para niños que se llamaba: “Preludio de estrellas”, empecé a hojearlo y con lo primero que me encontré nuevamente fue con el mensaje de que adentro nuestro hay luz, adentro nuestro hay magia, y este libro iba dando ideas a los padres y educadores de cómo meditar con los niños, cómo conectarles a nuestros hijos con esa maravillosa herramienta, esa hermosa aventura de viajar hacia su interior y saber que ahí se pueden sentir seguros. Encontré tres tomos de la misma autora y compré los tres. Cuando llegué a casa, empecé a practicar esta maravillosa herramienta con mis hijos Paula de 5 años y Nico de 3 años, a la hora de ir a la cama, yo me sentaba entre los dos, y les iba guiando, con ayuda de esos maravillosos libros, a meditar, a aprender que cada vez que tienen miedos, que se sienten tristes, solos, inseguros, o lo que fuera, podrían recurrir a ese espacio que en el libro le llamaba: “el jardín mágico”, que era solo de ellos, que era creado por ellos y en donde nada malo podía sucederles. Aprendieron a conectarse con su respiración, con sus latidos, con su cuerpo en general, y sabían cómo hacer para calmarse, y relajarse.

Esto se convirtió en una rutina para nosotros, y se fue generando un espacio de vínculo entre mis hijos y yo maravilloso, luego nació Enzo, y ni bien fue creciendo ya estaba incorporado en la rutina y me di cuenta que no solo fue una herramienta poderosa para ellos sino que también para mi.

Paralelamente a esto, me empecé a interesar en la metafísica, me compré los libros del Conde Saint Germain, leía todas las noches, parecía que estaba descubriendo conocimientos que secretamente estaban en mi de alguna manera pero yo no sabía, o no era consiente de ello. Gracias a la metafísica esa idea de que “hay luz adentro tuyo” se hacía cada vez más clara. Descubrí que nuestra mente es “creadora” y es la causa de todo lo que pensamos, sentimos y nos sucede. Descubrí que el pasado ya no existe, que lo único que tenemos es el presente y es aquí y ahora donde creamos nuestro futuro. Si tenemos el poder adentro nuestro, si tenemos esa luz, “voluntariamente, por medio de decretos, podemos crear un futuro bueno y luminoso, y pensar que el presente es cada palabra que se pronuncia, cada pensamiento que se emite, y que el futuro está tejido en el presente”. “Tenemos la ventaja de crear un futuro feliz. Entonces, pronuncia palabras luminosas, y que la luz emane de todos ustedes”. Metafísica 4 en 1.

Siguiendo en mi búsqueda de la verdad o de las leyes del universo, me encontré con el famoso libro “el secreto”, donde en la misma línea de pensamiento de los libros de metafísica, nos iba revelando el mismo mensaje, el poder creador de nuestra mente, ese poder de poder ser, hacer y conseguir todo lo que deseamos.

Según la ciencia, en el universo hay leyes, como la ley de la gravedad: todo lo que sube, debe bajar, la ley de de la relatividad que dice que en el universo todo es energía, y también tenemos la “teoría de las cuerdas”, que nos dice que en el universo todo tiene su propia vibración. Y a través de “El secreto” descubrí que una de las leyes más poderosas es la “ley de atracción”, que dice que lo semejante atrae lo semejante, y que todo lo que nos sucede en la vida lo estamos atrayendo, tanto si es algo bueno, o algo malo. Nuevamente el mismo mensaje: “Hay luz adentro nuestro”, tenemos el maravilloso poder de atraer a nuestras vidas lo que queremos.

Siguiendo las señales en mi vida, me encontré con una invitación para participar de un taller llamado PSYCH-K, que no sabía muy bien de qué se trataba pero me interesó la frase que decía: “Es una herramienta para cambiar creencias limitantes a nivel subconsciente”. Desde ese primer taller en el año 2012, mi vida dio un giro, mi forma de ver las cosas, mi manera de trabajar, mi forma de relacionarme con la gente, todo fue cambiando, y se iba haciendo cada vez más fuerte ese mensaje que inició allá por el año 2002, mi vida se volvía más coherente con mi forma de pensar, decidí que a partir de ahora iba a ser la CREADORA de mi propia realidad y así voy transitando por la vida, mucho más consciente, mucho más atenta, mucho más feliz, mucho más conectada con esa luz, y con mucha energía, muchas ganas de esparcir por el mundo ese mensaje.

Quisiera que todo el mundo, que todas las personas puedan descubrir que adentro de ellas hay luz, que ellas tienen el poder, que ellas tienen la varita mágica para pintar su vida de colores, para diseñar y escribir sus historias, para cambiar todo aquello que no les gusta, que les frena, todo aquello que les apaga la luz y les desconecta de ellas mismas.

Mi sueño es que todos y todas nos conectemos a esa luz, desde el AMOR, que todos nos convirtamos en artistas, y desarrollemos el arte de soñar, y empecemos a CREAR nuestras vidas con AMOR.

Les aliento a todos los lectores que se animen a encender esa luz que tienen dentro, estoy segura que si cada persona que existe en este mundo, enciende su luz, el mundo será un lugar más bello, hermoso, lleno de buena energía, de alegría, de arte, luminoso y lleno de AMOR.

Taller de Mandalas y Meditación

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¿Por qué los Mandalas?

Los mandalas permiten la transformación del entorno y de la mente de quienes meditan con ellos, son un hermoso y valioso instrumento para crear, contener, comprender y sobre todo mantener el propio espacio.

Crearlos es una meditación que nos contecta con nuestro centro, con nuestra esencia expandiendo la conciencia mejorando así nuestra relación con nosotros mismos, y como consecuencia mejorando la comunicación con el mundo exterior.

Algunos de los beneficios de crear, pintar y meditar un Mandala son:

– Recobra el equilibrio

– Eleva el nivel de consciencia

– Trae paz interna

– Desarrolla la paciencia y la constancia

– Agudiza la escucha de la voz interior

– Mejora la atención

–  Mejora la producción de ideas

– Aumenta la concentración

– Favorece a la memoria

– Aquieta temores

– Potencia / Desarrolla la creatividad

– Favorece el conocimiento de sí mismo

–  Incrementa el equilibrio psíquico y espiritual

– Mejora la comunicación

– Permite sanar afecciones físicas y emocionales

– Mejora la socialización

– Mejora la comunicación

* Información sacada de: elfuirdelmandala.blogspot.com

¿Por qué la Meditación?

Los niños son muy flexibles y tienen una capacidad mental muy receptiva, les resulta fácil absorber e incorporar nuevos conocimientos. Enseñarles la importancia y el significado de la meditación desde pequeños puede ser uno de los mejores regalos que les podemos dejar. Y que esto se haga institucionalmente sería un avance tremendo.

Meditar es brindarnos un momento con nosotros mismos, es regalarnos un tiempo de recogimiento, para poder sentirnos, para hacer volar la imaginación, para centrarnos en nuestro cuerpo, para escuchar a nuestro corazón, y a nuestra respiración, para calmarnos y encontrar paz. Es importante que los niños puedan aprender a meditar porque esto les servirá para estar más calmados y serenos, para ser menos impulsivos, para desarrollar la creatividad y tener las ideas mucho más claras.

La meditación, para mi modo de ver, es un viaje mágico hacia adentro, es un momento de reflexión y contacto con el mundo interior, es un regalo para el alma, y lo más importante de todo: está al alcance de todos, siempre.

Cuando el niño se encuentra en paz, se transforma y se calma, desarrolla su capacidad de concentración, entiende que su vida tiene un sentido, es capaz de pensar por sí mismo, se siente mucho más seguro y puede llegar a cambiar la relación con los demás.

Y si hablamos en términos espirituales, la meditación abre una puerta hacia el mundo de lo transcendente, y el niño comprende el sentido de su existencia.

Así que por eso, te invito a este taller de vacaciones para ofrecerte la posibilidad de conectar con tu conciencia, con tu esencia, y tu parte creativa.

Te espero!

INSCRIPCIONES: 0974772625

ZONA DE CONFORT

FullSizeRender¿Qué es? ¿Por qué me cuesta salir? ¿Cómo salir?

Hace unos años escuché por primera vez la famosa frase “zona de confort”, y al comienzo lo primero que me vino a la mente fue una zona cómoda, armoniosa, amena, tranquila, silenciosa, donde nadie te molesta. Con el paso del tiempo fui investigando más sobre esta frase que cada vez se escucha más. La zona de confort es una zona imaginaria en donde nos sentimos “seguros”, no necesariamente es una zona armoniosa, tranquila, cómoda, silenciosa como yo creía, es una zona a la cual estamos acostumbrados, sería la rutina que tenemos hace años, nuestras actividades, nuestros hábitos, el estilo de vida al que estamos acostumbrados, nuestro trabajo, nuestros amigos, nuestra familia, nuestro contexto en general. Es una zona en donde casi no hay cambios, todo se mantiene constante; por más que sea caótico, el caos es una constante, por más que no nos guste o nos estrese nuestro trabajo, al menos es algo constante, por más que no estemos a gusto con nuestra pareja, creemos que más vale malo conocido que bueno por conocer (yo diría más vale bueno por conocer que malo conocido).

Nos mantenemos dentro de esta zona de supuesta comodidad porque es lo que conocemos, lo que sabemos cómo funciona y prácticamente vivimos en “piloto automático”, sin pensar mucho, sin sentir mucho, y generalmente lo que nos frena a salir de esta zona es el MIEDO. El miedo a perder algo, el miedo a fracasar, el miedo al cambio, a perder lo que tenemos, a perder lo que somos, miedo a probar cosas nuevas, en general: miedo al cambio. Entonces elegimos seguir como estamos porque ya sabemos cómo funciona y casi no requiere energía, ni creatividad, simplemente presiono el botón de “piloto automático” y todo sigue normal.  Pero tenemos la creencia por alguna razón de que es peligroso salir.

Hay muchas frases que invitan a salir de esa zona de confort que a mí me encantan:

“Ningún mar en calma hizo experto a un marinero”

“Si no tuvieras miedo, qué harías?”

“La vida comienza donde termina la zona de confort”

“La zona de confort es un hermoso lugar, pero nada crece allí”

Nuestra mente busca la homeostasis o el equilibrio, mínimos cambios, entonces tenemos esa voz interna que nos dice: “para qué buscar algo nuevo, si así estamos bien, ya conocemos, quédate nomas donde estas que ya sabemos cómo funciona, etc”. Esto hace el cerebro para mantener el equilibrio de energía, porque el cambio significa utilizar más energía de la habitual, y la función principal de nuestro cerebro es “ahorrar energía”, el cerebro busca asegurar tu confort y tu estabilidad porque esa es su función principal, no porque te está boicoteando como a veces creemos.

Creo profundamente que la diferencia entre animarse o no a salir de la zona de confort depende casi exclusivamente de las creencias que tenemos con respecto al “cambio”, es decir, el hecho de creer o no creer que podemos cambiar es fundamental para abrir las puertas y salir de la zona de confort.

¿Qué hay afuera de la zona de confort?

También depende de nuestras creencias, hay gente que cree que no vale la pena arriesgar, que es mejor seguir en lo seguro, en lo conocido, porque no sabes cómo te puede ir si decides cambiar, escucho mucho la frase: “la vida es dura” “no es fácil emprender algo nuevo” “es difícil la vida”, etc etc, con estas creencias lo único que estamos fortaleciendo son esas ideas, y atraemos a nuestra vida exactamente lo que pensamos, sentimos y creemos.

Y entonces yo me pregunto: si somos dueños de nuestros pensamientos, sentimientos y creencias, por qué no elegimos pensar siempre en que puede sucedernos lo mejor?, en lugar de preguntarnos: ¿y si algo sale mal?, podemos preguntarnos: ¿y si todo sale bien?, requiere exactamente el mismo esfuerzo pensar en ambas cosas, y la primera pregunta genera ansiedad y estrés, sin embargo la segunda, genera esperanzas, sueños, creatividad. Y como creo que somos los protagonistas de nuestras vidas, podemos decidir qué creer……

 POR FAVOR ELIJAMOS CREER QUE PODEMOS VOLAR EN LUGAR DE CREER QUE PODEMOS CAER.

Es que sólo depende de nosotros, de nadie más, nosotros somos únicos dueños y propietarios de nuestra mente, de nuestros pensamientos, y de nuestras creencias, no importa cómo nos hayan educado, o qué tipo de creencias se hayan instalado en nuestra mente subconsciente, lo importante es darnos cuenta de que somos capaces de elegir.

Nadie sabe qué hay más allá de nuestra zona de confort, pero yo creo que hay “Magia”, que solamente pueden pasar cosas buenas, eso sí, se necesita creatividad, imaginación, muchas ganas, y conocernos, conocer quiénes somos, y a dónde nos queremos ir, para qué y por qué lo queremos, si sabemos eso, nada ni nadie se podrá interponer entre nosotros y nuestras metas, claro que vamos a encontrarnos con obstáculos, pero sólo están allí para enseñarnos algo, para ayudarnos a crecer.

El cambio es desarrollo, es crecimiento. Cuando salimos de la zona de confort estamos expandiendo nuestros límites, nuestras fronteras, estamos rompiendo esa burbuja en la que estamos viviendo, en la cual nos escondemos para que nada cambie. Aunque a veces o la mayoría de las veces esa burbuja nos parezca insoportable y nos quejemos  de todo, seguimos allí por todos los miedos y creencias que se convirtieron en algún momento en hábitos.

¿Cómo salir?

El momento perfecto para salir de la zona de confort es el instante en que nos damos cuenta que ya no estamos a gusto, que nos quejamos demasiado, que no nos sentimos cómodos, o cuando nos damos cuenta de que lo que hacemos no nos gusta, nos resulta un esfuerzo inmenso, no estamos siendo felices, no tenemos motivos para iniciar cada día o estamos al borde del colapso.

Es el momento en que de alguna manera sentimos que no podemos seguir así, que tenemos que hacer algo para mejorar, sentimos que estamos renunciando a vivir, o hipotecando nuestra vida, y si seguimos así estaremos desperdiciando nuestro tiempo.

Salir de la zona, depende exclusivamente de cada uno, y el momento es cuando nos damos cuenta que necesitamos un cambio, y nos disponemos a tomar riesgos para enfrentar el desafío que supone saltar al vacío. Primero es importante estar seguros que queremos cambiar, y luego enfrentar nuestros miedos, eso que nos frena o nos imposibilita saltar, y que nos atan a la zona de confort.

Necesitamos una cuota de confianza en nosotros mismos, y salir a esa zona “mágica” donde pueden ocurrir cosas sorprendentes, donde todo es posible, donde solo nuestra imaginación y el cielo son el límite.

¿Te das cuenta de todo lo que tienes para ganar?

¿Y si eres una persona extremadamente feliz y realizada?

¿Y si llegas mucho más lejos de lo que te habías propuesto?

¿qué tal si puedes volar?

¿Y si no tuvieras miedos qué harías?

Cuando sales de tu zona de confort, y te conectas con tu poder, con tus talentos, con tu creatividad, y empiezas a crear la vida que quieres, todo el universo se pone a trabajar para que consigas tu propósito, todo empieza a fluir, y las cosas que necesitas empiezan a aparecer mágicamente, porque estas conectado a tu centro, a tu esencia, a tu luz, a tu Don.

Atrévete a soñar, a crear nuevos mundos, mundos que antes te parecían imposibles, atrévete a experimentar, a mirar más allá, a mirar diferente, atrévete a quererte, a ser vos mismo, a dejarte querer, a dar sin medidas, sin red de seguridad, atrévete a abrir las puertas y las ventanas a todas las posibilidades que te ayudan a crecer, atrévete a construir el mundo que sueñas para vos y para los demás, atrévete a SER FELIZ, atrévete a VIVIR.

Encendé tu Pasión

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“Todos tenemos un Don único, un propósito en la vida que trata continuamente de expresarse. Si somos capaces de descubrirlo, de fomentarlo y de permitir que aflore, podemos experimentar alegría, realización personal, libertad y amor incondicional”

El mundo necesita gente que ame lo que hace… Así que emprendimos este viaje para ayudar a los jóvenes a re conectar con su pasión, su vocación, su propósito en la vida, ese Don que trajeron consigo desde su nacimiento, esa misión especial que tienen para ofrecer al mundo, que capaz aún no lo descubrieron, pero en el fondo, lo saben. Solamente hay que buscar ahí adentro, en el interior de cada uno, la respuesta no se encuentra “afuera”, en un test vocacional, en un profesional, en nuestros padres, la respuesta verdadera se encuentra “adentro” nuestro, sólo que a veces hay tanto ruido afuera que no nos permiten escuchar las voces de nuestro interior.

Queremos ayudarte a encender esa luz, ese Don, esas respuestas que están guardadas pero que siguen ahí, queremos ayudarte a “Encender tu Pasión” y regalarle al mundo personas que aman y se apasionan con lo que hacen.

Te invitamos a descubrir tu Don, tu pasión, tu vocación.

Si estás interesado en descubrir tu vocación, contáctanos:

0981956800 / 0974772625

patricia@patriciazubizarreta.org / fmersan@incentiva.com.py

 

Límites con Afecto.

Ser padres y madres hoy en día es una de las tareas más maravillosas que existe, no sólo hoy en día, siempre lo fue, pero creo que HOY, con las características del mundo en que vivimos y los grandes cambios que se dieron en el mundo, este rol se vuelve cada vez más complejo. Los avances de la tecnología hicieron que todo lo que conocíamos cambie de forma, las relaciones interpersonales, la velocidad, el espacio, el tiempo. Antes las cartas que enviábamos a nuestros amigos o familiares que estaban en otro país, tardaban días en llegar, hoy en día tardan un “clic”, para retroceder una película o una casette de música, debíamos esperar y tener mucha paciencia, hoy en día, tarda un “clic”, antes debíamos esperar poder sacar 24 o 36 fotos para poder llevarlas a revelar, lo cual tardaba 1 o 2 días, hoy en día demoramos segundos para ver la foto que acabamos de sacar. Todo era más lento, y todos desarrollábamos la “paciencia” como algo natural. Hoy está instalada la cultura del “llame ya”, de la comodidad y del mínimo esfuerzo.

Los padres de HOY hemos vivido como hijos en un mundo totalmente diferente al que nos toca vivir como padres, es por eso que a veces nos cuesta tanto entender a nuestros hijos, porque ellos vienen con otro chip, y nosotros necesitamos desinstalar los programas que teníamos para reprogramar otros nuevos, que nos ayuden a leer el mundo de nuestros hijos. Los hijos no vienen con un manual de instrucciones, el ser padres se aprende de la experiencia, y la mayoría de las veces repitiendo ciertos patrones que hemos recibido de nuestros padres, pero que hoy en día ya no nos sirven. Necesitamos nuevas maneras que se adapten a las características tanto del mundo  de hoy, como de los hijos.

Nuestros hijos necesitan tener límites en la vida, los límites son pautas de comportamientos esperadas dentro de un contexto dado, y se desprenden siempre de ciertos valores. A veces confundimos los límites con castigos, con autoritarismo o con prohibiciones y violencia. Para poner un límite no es necesario utilizar la violencia ni el castigo, el límite que se pone con cariño, afecto, respeto y amor, es mucho más valioso.

Creo que necesitamos una educación que se base en el amor y el respeto, y cuando hablo de respeto me refiero a respetar sus procesos, sus tiempos, sus ritmos, sus necesidades, sus estilos, sus gustos, sus potencialidades. El respeto viene desde el nacimiento, un nacimiento respetado, un parto respetado en sus tiempos y desarrollos naturales, y luego un crecimiento emocional y físico respetados.

No estamos acostumbrados a hablar de las emociones con nuestros hijos, sería interesante introducir en el lenguaje diario, los nombres de las emociones, existen una amplia gama de emociones, y no las nombramos, ni siquiera las identificamos, las emociones se alojan siempre en el cuerpo, y en cada persona de manera particular.

Preguntarles a nuestros hijos cómo se sienten, y ayudarlos a ponerle nombre a lo que les pasa, ayuda a que se conecten con su cuerpo, a identificar en qué parte sienten esa emoción, ellos no nacen sabiendo los nombres de las emociones, somos nosotros los padres los que les vamos mostrando.

Los niños aprenden lo que viven, lo que ven, y lo que escuchan, un niño que se siente respetado, y que ve que sus padres se respetan, no necesita que le enseñen a respetar. Un niño que recibe agresiones tanto físicas como verbales, no se siente respetado, y por lo tanto probablemente se comporte de manera violenta y no sepa respetar a los demás. Los gritos, los golpes y la violencia no construyen ninguna relación, al contrario, la destruyen, rompen los vínculos y hacen que las personas se alejen en lugar de acercarse.

Un niño que logra estar en contacto con sus propias necesidades y emociones, más adelante será capaz de ver las necesidades de los demás y de entender sus emociones.

El ejemplo juega un papel muy importante, no podemos pedirles que no peguen si nosotros les pegamos, no podemos decirles a los gritos que no griten, pedirles respeto si no los respetamos, o si no respetamos a los demás.

¿Cómo enseñar a los niños a canalizar sus emociones y sentimientos?

Por ejemplo, cuando el niño viene llorando y empieza a tirar todos los juguetes, en lugar de retarles y mandarles a su pieza, lo ideal sería poder ayudarlos a identificar qué están sintiendo, validar su emoción, y mostrarle maneras ¨aceptables ¨de reaccionar o de descargar esa emoción, por ejemplo, le podemos decir: ¨entiendo que sientes rabia, a mi también a veces me sucede, pero no está permitido que tires las cosas, ni que lastimes a otros, lo que podemos hacer es…….. ¨y aquí darles las opciones: pegar un almohadón, correr, bañarse, gritar, tirar pelotas contra la pared, etc. La emoción no es mala en sí misma, lo que hacemos con ella es lo que está mal o bien.

Entonces como padres deberíamos primero ayudarlos a identificar y ponerle nombre a esa emoción, y luego analizar qué podemos hacer con eso, y darle un abanico de posibilidades ¨aceptables ¨pero nunca negar la emoción, porque la emoción es legítima, es válida.

Y siempre que corregimos a nuestros hijos, hagámoslo corrigiendo su ¨hacer ¨, corregir la acción, porque cuando nos metemos a corregir su ¨ser ¨ estamos entrando al terreno de la esencia del niño, y el niño no es malo, no es cabezudo, no es desobediente, no es torpe, el niño hace ciertas cosas, y eso es lo que debemos corregir.

¿Existe alguna forma correcta de que un niño exprese una emoción percibida como negativa?

Partiendo de la base que no hay emociones positivas o negativas, las emociones son válidas en sí mismas y deberían tener la misma aceptación. Las rabietas por ejemplo, son saludables y válidas, de hecho, son una expresión emocional (con la intensidad que caracteriza a la edad), siempre que los padres las aborden de una manera saludable. Lo que sucede a menudo es que los padres tratan de evitar las rabietas porque les produce un rechazo, o por miedo a lo que dirán los que están observando. Si hay una rabieta no pasa nada, lo que importa es cómo la abordamos. Tendemos a catalogar a los niños como malos, si tienen rabietas, y buenos, si no las tienen, muchas veces la represión de una rabieta es la base de la sumisión.

Cuando no aceptamos las expresiones emocionales de nuestros hijos, o las reprimimos, estas emociones no desaparecen, simplemente se transforman, se acumulan, y más adelante suelen salir por otro lado y de forma multiplicada.

La sociedad, más adelante, pide a esos mismos niños que sean adultos innovadores, creativos, independientes, y pro activos, pero desde pequeños los hemos condicionado a todo lo contrario.

De la misma forma como reprimir las emociones es dañino, negarlas es lo mismo, deberíamos evitar las frases como: “no pasa nada”, ya que de ese modo le quitamos valor a lo que sienten, y realmente sí pasa algo, por eso lo está expresando.

La mejor forma de expresar las emociones, es expresándola. Proporcionando alternativas para expresar por ejemplo la rabia, el enojo, etc. Pero nunca negándolas.

Lo importante es validar sus emociones y sentimientos. Simplemente acompañarles diciéndoles por ejemplo: ¨entiendo como te sientes ¨, ¨se que estas enojado o triste por tal cosa ¨, y acompañarles con un abrazo, o haciéndoles saber que estamos disponibles para lo que necesiten.

¿Cuál es la diferencia entre un Castigo y una Consecuencia Lógica?

El Castigo:

  • Es algo “externo” a la conducta del niño, por cada conducta del niño con la que no estamos de acuerdo, tendemos a castigarle de diferentes maneras: mandándole a la pieza a pensar, al rincón, o dándole un golpe. El niño no encuentra una relación entre su conducta y el que le ha sido impuesto.
  • No lleva a un cambio “voluntario” del niño, ya que no hay comprensión.
  • Aparentemente puede haber un cambio de conducta pero solo por temor al castigo, no porque haya habido una comprensión.
  • La responsabilidad de lo que hizo, de su conducta, no es de el niño, es de la persona que lo castiga, es decir, se manifiesta en presencia de “el castigador”
  • No existe el respeto, ya que no hay diálogo, por lo tanto no hay comprensión de los motivos que llevaron a la transgresión.
  • Provoca resentimiento en el niño, ya que no hay respeto por parte de los adultos.
  • No se genera ningún tipo de aprendizaje y es destructivo

Las Consecuencias Lógicas:

  • Como su nombre lo indica, son consecuencias de la conducta del niño, y esto lleva a que el niño tome responsabilidad por lo que ha causado su conducta, por lo tanto, es algo “interno” a su conducta.
  • Favorece el autocontrol.
  • Existe un respeto hacia el niño, perseverando su dignidad.
  • Entiende que el niño está en etapa de crecimiento y aprendizaje, por lo tanto, si tiene conductas destructivas o dañinas, puede aprender de ellas y corregirlas, si estamos ahí los adultos para mostrarles el camino.
  • Se focalizan directamente sobre la conducta específica del niño
  • Dan la posibilidad al niño de reparar el daño ocasionado.
  • Hay aprendizaje de por medio y es constructivo

¿Cómo aplicar una consecuencia Lógica o natural?

Pues, depende de la conducta del niño, si por ejemplo, el niño tiró todos los juguetes al piso porque se enojó, la consecuencia natural de ese acto sería: volver a ordenar todos los juguetes, y eso podemos hacerlo luego de haber dialogado con él y validado su “emoción” de enojo, pero corregimos su “hacer”, no su emoción, lo que hizo fue lo que queremos corregir, y para eso podemos darle muchas opciones de qué hacer cuando está enojado en lugar de tirar todos los juguetes. Podemos decirle: “Entiendo que estés enojado, yo también a veces me enojo, pero no podemos tirar todas las cosas cada vez que nos enojamos, lo que podemos hacer es: comunicar lo que me enoja, salir un rato a correr, saltar, chutar una pelota contra la pared, ir a bañarme, gritar, etc. cualquier cosa que no implique hacerme daño a mi o a otros.

La rabia o el enojo, son emociones con una carga energética muy fuerte que se aloja en el cuerpo y es necesario encontrar la vía de escape, es como si prendiéramos la manguera y tapásemos la punta con el dedo, si no dejamos salir el agua, la manguera puede explotar, bueno, las emociones funcionan de la misma manera, hay emociones que necesitan ser descargadas para que no exploten haciéndonos daño.

Entonces, partiendo de la base, que el niño no sabe cómo descargar esa emoción, a veces ni siquiera sabe qué nombre ponerle a eso que siente, nuestra tarea como padres es mostrarles el camino, ayudarles a ponerle nombre a la emoción, validar sus emociones, sin juzgarlas, y ayudarles a buscar maneras de resolver lo que les pasa.

Y recuerden: Al corregirles, no corrijan su “SER”, corrijan su “HACER”. De esta manera estaremos respetando a nuestros hijos entendiendo que están creciendo y aprendiendo.